“El espíritu nunca nació,
el espíritununca cesará de ser,
nunca hubo untiempo en que no existió.
El fin y el principio son sueños.
Sin nacimiento, sin muerte y sin cambios
el espíritu permanece eterno
La muerte no le afecta
aunque parezcasu morada”
Oración Sioux




No debemos caer en el tópico de que el niño no se entera de las cosas. El niño es consciente de la muerte, la suya o la de un familiar . Nunca se le debe mentir.

Sus necesidades van a ser muy parecidas a las recogidas en el capítulo “Necesidades del ser humano”, pero con menos recursos para afrontar problemas que el adulto, dada su menor madurez emocional.

Ante la muerte de un ser querido:

- No mentir. Responder con sinceridad. En caso de no saber qué responder no tema reconocerlo.

- No le diga algo de lo que tenga que retractarse más tarde.

- Calcule, según la edad y madurez, el cómo le va comunicando las noticias. No es necesario decírselo todo de una vez.

- Es interesante hablar del tema de la muerte con los niños antes de que se presente el problema en su entorno.

- Son los padres quienes tienen que comunicarse con los niños. No otro familiar.

- No comparar la muerte con el sueño o un viaje. Puede perjudicar al niño.

- Nunca reprenderle diciendo que nos va a matar cuando se porte mal. Alejar cualquier sentimiento de culpabilidad o responsabilidad en la muerte del familiar que pudiera surgir en el niño.

- No se esconda para manifestar su dolor. Es bueno compartir la tristeza.

- Hablar con el niño de la persona muerta. No rehuir el tema.

- Si el niño cree en alguna religión, enfoque el tema desde ese ángulo.

- No separar al niño de la situación. Debe involucrase en la atención del moribundo como uno más.

- Nunca debe sentirse abandonado. Hay que darle garantías si aparece este sentimiento. Si lo solicita déjelo dormir en su habitación temporalmente.

- Sin abandonar sus obligaciones, dedíquele más tiempo al niño y observe de cerca su conducta por si necesitara el apoyo de un profesional.

- El niño no debe de asumir el rol de la persona fallecida.

- Pasará por todas las fases de duelo, como un adulto, no debemos reprimirlas.

- El niño se puede asustar si convierte la casa en un santuario de la persona fallecida.

- No reprender al niño si juega o se ríe un poco después del fallecimiento.

- Respetar al niño en su deseo tanto de acudir o no al cementerio.


Ante el niño que padece enfermedad terminal:

- Decirle siempre la verdad, a buen seguro que el niño ya conoce el problema.

- Respetar sus expresiones de llanto, enojo o miedo. El niño necesita sentirse respetado en este aspecto. También necesita sentirse acompañado, consolado y ayudado en todo momento.

- Responder a sus preguntas de forma simple y directa. Debe sentirse libre para dialogar, preguntar e incluso discutir sobre el tema que le afecta tan directamente.

- Facilitarle cualquier manifestación que quiera realizar sobre su “despedida”. Hay muchos testimonios de niños moribundos que con gran paz y serenidad disponen del fin que desean para sus pertenencias, música que prefieren en su funeral y temas similares.

- Si han vivido en unas creencias religiosas dar la oportunidad para comentar el tema.

- No mimar excesivamente al niño ni olvidarnos de las atenciones al resto de la familia.