”Es más digno que los hombres aprendan a morir que a matar” Séneca




De todas las situaciones por las que pasan los seres vivos solo una ocurre en el cien por cien de los casos “la muerte”.

Siendo una cifra tan abrumadora parecería aconsejable que el ser humano profundizara en su conocimiento y que incluso se implantara como asignatura desde la escuela primaria hasta la universidad.

La situación es todo lo contrario. El tema apenas se toca, se corta la conversación si alguien la saca a colación, pone los pelos de punta, urge tocar madera, se miente a los niños,...

Se oculta incluso al máximo interesado, el moribundo, alegando supuestos beneficios que esta demostrado estadísticamente son irreales y no corresponden con los testimonios de los que han tenido la fortuna de estar acompañados por personas compasivas a las que comunicar sus sentimientos en estos delicados momentos finales.

Desde estas páginas pretendemos exponer distintos enfoques que el ser humano ha dado al “saber morir”. Granito de arena que se puede convertir en gran montaña si lo enriquecemos con la aportación de todos los interesados en colaborar, ampliar datos, modificarlos o dar su opinión.
Todas las opiniones serán bien recibidas mientras respeten a las demás. Palabras como “verdad”, “mentira”, “cierto”, “falso” y similares no aparecerán en nuestra página.

La línea de actuación es del máximo respeto a todas las opciones, huir de dogmatismos y proselitismos enriqueciéndonos entre todos. Esta página es aconfesional y apolítica.

No obstante se recogen algunos puntos de vista que aportan otras filosofías al tema. Conscientes del trabajo incompleto y deseosos de ampliar en breve plazo creando el rincón ateo, gnóstico, chamán, hindú, y cualquier otro del que encontremos documentación. El punto de partida esencial es el del capítulo siguiente “necesidades del ser humano” al pensar que antes de que se nos etiquete con “ismo” alguno (aceptado o impuesto) todos somos humanos.

Es hora de resaltar los puntos en común de ideas, filosofías y religiones olvidándonos de imponer enfoques, casi siempre de manera violenta, como los mejores y más coherentes.

En cualquier caso, algo esta cambiando y cada vez son más numerosos los servicios de medicina paliativa, centros de ayuda, asociaciones,... dedicados a estos temas.

Se trata de aprender a “morir consciente” para lo cual es imprescindible haber aprendido a “vivir consciente”, esto es desarrollar todas las cualidades humanas.

E
n palabras de Duplessis-Mornay: “Para morir bienaventurado a vivir hay que aprender. Para vivir bienaventurado a morir hay que aprender”.